miércoles, 21 de diciembre de 2011

Yanni y los 800,000.

Yanni y los 800,000.
por Walter Morciglio

No sería arriesgado pensar, que en la última semana todos los habitantes de esta islita caribeña han oído el siguiente nombre: Yanni. Este compositor moderno es reconocido por elegir lugares históricos para realizar sus conciertos de una forma atractiva y diferente. La particular puesta en escena ha incluido destinos emblemáticos como el Taj Mahal en la India y el Acrópolis de su natal Grecia. 

Sin duda, el pianista griego quedó prendado de uno de nuestros mayores legados nacionales, El Morro, tras su pasada presentación en el Choliseo. La inquietud del músico y la buena destreza de productores locales fue suficiente para que entidades públicas y privadas auspiciaran su repertorio, ante la mirada silente del gigante protector citadino el pasado 16 y 17 de diciembre. 

Sin embargo, hay ciertos aspectos del evento que merecen comentarse. 
En primer lugar, me parece un gran logro turístico-cultural el escogido de San Juan como parte de la oferta musical de un artista internacional. Siempre hemos sido un destino deseado por artistas, ya sea por el embrujo caribeño o por el impacto económico en sus bolsillos que puede crear este probado mercado consumista. Un espectáculo como este demuestra la diversidad de alternativas que puede ofrecer nuestra ciudad capitalina en comparación con cualquier otro evento a casa llena en el Choliseo. 

Vamos bien. Estamos contentos. A pesar de la lluvia como protesta inadvertida, esta producción es un éxito cultural globalizado. 

Pero, la polémica surge ante la aportación monetaria del Gobierno de Puerto Rico mediante de la oficina de Turismo. Según la información vertida en los medios, la mencionada oficina gubernamental auspició el evento con $800,000 dólares. ¿Era esto necesario y justificado? ¿El gobierno actual ha demostrado esta iniciativa con artistas nacionales? ¿Ha sido el Morro sede para un concierto magno de nuestros artistas?

Ahí están las verdaderas interrogantes que debemos discutir. Porque El Morro fue testigo de una grandiosa puesta para recibir a Yanni. Y yo como artista, entusiasta cultural y puertorriqueño hubiese preferido otro escenario. 
Me habría encantado leer: “La oficina de Turismo presenta: Puerto Rico canta bajo las estrellas con la participación de La Orquesta Macabeo, Indigo, Antonio Cabán Vale, La PVC, Cultura Profética, Tito Auger, Mima, Fofé y los Fetiches, Danny Rivera, +Que2, etc”. 

Por otro lado, la casi millonaria ayuda pudo haber sido mejor invertida. Con $20,000 dólares por producción para grabar un disco, se hubiesen publicado 40 discos de artistas puertorriqueños con una aportación monetaria de esta magnitud. Como mínimo generaría el empuje necesario para la creación inmediata de muchos empleos directos e indirectos. Todo esto, sin anotar la suma al catálogo musical nacional y la relevancia de documentar los nuevos esfuerzos creativos. 

En definitiva, el gobierno debe asumir un rol más activo en el fomento de nuestra clase artistica. Queremos desarrollar incubadoras de producciones discográficas, talleres de composición, plataformas educativas, giras municipales, entre otros. ¿No hubiera sido una excelente alternativa delegar los ochocientos mil dólares en una entidad capacitada que los distribuyera a distintos programas artísticos? 

Las opciones sobran cuando se trata de encaminar este gigante dormido, que a veces ruge y nos enorgullece: el Talento Boricua. 
Yanni en la isla, excepcional, increíble y digno de admirarse. 
Una discusión sin soluciones, un esfuerzo futil.

El autor es compositor y productor boricua. Ha recibido dos nominaciones al Latin Grammy, fue miembro fundador de Taller Cé y ha trabajado en más de 50 discos en los pasados años como productor e ingeniero de sonido. Actualmente es Artista Residente en el Centro de Producción y Experimentación Sonora.

Editora: L. Octaviani


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